jueves, 20 de diciembre de 2007

por Antiprímula diurna

Pocos textos oídos en obras de teatro me conmovieron como éste (dicho por mi amigo Carlos De Feo en "De mal en peor", de Bartís):

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¡Sí!, ¡Sí!, ¡Perdí todo! ¡Todo! ¡No tenemos nada!... Nada que sostener, nada que defender... ¡Y me siento libre!... ¡Libre y feliz como cuando murieron mis padres!

2 comentarios:

Gisofania dijo...

vacuidad, divino tesoro

antiprímula dijo...

G: Mmmm... Suena familiar de estas tierras.