jueves, 31 de enero de 2008

Un noche como esta (The cure by Smashing Pumpinks)

Hay un punto en que uno no da más, en el que la felicidad es monopolio del otro. Estoy en ese punto. Gris arriba, afuera, adentro.

miércoles, 30 de enero de 2008

Comienzos

Yo he tenido intimidad con la noche. . He salido con lluvia y con lluvia he vuelto. . He dejado atrás la última luz de la ciudad. He recorrido el callejón más triste.. He pasado junto al sereno de ronda, y bajado los ojos, sin ganas de explicar.. He frenado en seco y parado el ruido de mis pasos cuando a lo lejos un grito interrumpido llegaba desde otra calle por encima de las casas. *** Robert Frost ***

martes, 29 de enero de 2008

Nelson vive

Cadente el nombre, el hombre, aquello que le diera su garbo,
*** su ascendiente montadura
son sólo sus palabras las que, como una sierpe seductora,
*** acollaran
arrastrando un recuerdo, o el desvanecimiento de un recuerdo,
*** y a duras penas muerden
como mordió su estoque, su estocada, su descotado aliento
con esa sustancia de los días felices y los lechos deshechos
*** -muerto él-
la sordidez de cueros sudorosos que se pegan, quemantes, y
luego se detienen como al borde de un importante abismo;
pero no
Muerto él, muerta esa perra, cuán se alarva la rabia,
*** esa irritada furia de los dedos feroces
*** que no tuvieron piel, que pareciera
*** que no tuvieran piel
cómo se crispa
contenida por pólderes y cadenas de médanos y en fin grandes
*** tazones de crema acidulada
donde ahora las moscas revuelven su sonrisa, en un país
donde sólo los muertos pueden vivir, acaso, muerto su sexo
*** espeso*****achicharrado
*** como caparazones en desuso
y anticuado su modo de estaquear, laxas sus flechas
amodorrado, heroica su molicie, muerto él, en un país
******* de enormes vacas rengas
en un país de inútiles suicidios y exangües maravillas, vivo él
en ese carraspear y esa ceremoniosa inclinación sobre sus
*** propios restos
ese desempolvarse fatuos alelíes que aspirarán a orlarle,
*** las glicinas
quebradas por el peso de sus pétalos, las exhaustas glorietas
donde en más se pasea, indiferente él, con esa rutilancia
******** que deja el abandono, ese vil resplando
que esparcen las estrellas cuando se caen del cielo y se
********************** deshacen.
************************************************
Este poema está en Austria-Hungría, de Néstor Perlongher.

lunes, 28 de enero de 2008

Letras, palabras, oraciones, poemas, sentencias, novelas, etc.

"No quiero competencia en otras cosas, en las letras puede ser... Igual no tengo competencia: Soy único, mi amor". Alberto Laiseca, escritor. .
***********.
****.
* (¡Dios mío, piedad, no me dejes caer siempre en la misma tentación, sálvame de los escritores! Pequeña Antiprímula.)
***.
*** *** ***

domingo, 27 de enero de 2008

Perdona, oh Señor, mis pequeñas bromas sobre Ti, y yo perdonaré tu gran broma sobre Mí. ** Robert Frost.

Rivera, del libro Alambres

En las carpetas donde el té se vuelca, en esos bacarats. .

Vencías pardejón? O dabas coces en los establos de la República .

***-reducida a unas pocas calles céntricas- ¿qué más? .

coces a los manteles? aquellos que las chicas uruguayas se empecinaban en bordar? .

O era la tarde del gobierno con lentos trotes por la plaza .

con el cerro copado por los bárbaros***pasos de aya en la oscuridad .

Héroe del Yaguarón***una historia que cante a los vencidos .

ellos se arrastran por las lugustrinas ocupadas***acaso hay un linde para esta feroz profanación?.

Por qué Oribe no tomó Montevideo antes de que este amor fuera imposible? .

Mi muy querida esposa Bernardina: .

he perdido parte de la montura al atravesar el Yaguarón crecido.

te ruego envíes el chiripá amarillo y unas rastras; .

acá no tenemos ni para cachila, así que si tienes unos patacones .

me los mandas .

En qué cogollos encopetados andarás? mi ama, mi vecina .

Te entragarías a él, mi Bernardina?***O a los muchachos de la .

comisión Argentina, que miran con azoro cuando te beso? .

Sé que se urden a costa de mí infames patrañas***dales crédito, .

algunas de ellas son exactas .

Hemos tenido con los unitarios relaciones muy íntimas .

Y si no los conociera tan de cerca, qué me uniría a ellos a mí, .

un gaucho bruto .

si fuera manso y no me diera corcovos en los rodeos .

Estamos sitiados, Bernardotte***Adónde iremos .

después de esta película tan triste. .

***

Este poema es de Néstor Perlongher, lo transcribo como regalo virtual para los ceronoceros y los autodenominados solipsistas. Gracias Andseo, gracias Míster Bottom y siete veces gracias "capitán AK".

***

**

jueves, 24 de enero de 2008

*

"Un puente, aunque se tenga el deseo de tenderlo y toda obra sea un puente hacia y desde algo, no es verdaderamente un puente mientras los hombres no lo crucen. Un puente es un hombre cruzando un puente."
***
Julio Cortázar, Libro de Manuel, Sudamericana, Buenos Aires, 1973.

D. H. Lawrence

Para mí -dijo Romeo- bailar es, simplemente, hacer el amor con música.
Será por eso que nunca quieres bailar conmigo -replicó Julieta.
Bueno... ¿Sabes una cosa? Eres demasiado personal.
*
*****
*
Más vale admitirlo desde ahora: los hombres y las mujeres se necesitan mutuamente. Tanto da que, después de muchos cabezazos contra las paredes, de mucho rebelarnos y enfurruñarnos, nos rindamos y lo aceptemos con una sonrisa. Todos somos individualistas, todos somos egoístas, todos creemos intensamente en la libertad, por lo menos en la nuestra. Queremos ser perfectos y bastarnos a nosotros mismos. Y el hecho de que otro ser humano nos sea simplemente indispensable, constituye un rudo golpe para nuestra autoestima. No nos importa elegir y seleccionar enfáticamente entre las mujeres... o entre los hombres si la que debe elegir es la mujer. Pero tener que llegar al desagradable y punzante extremo de reconocer "¡Dios mío, no puedo vivir sin esta turbulenta mujer mía!", es algo espantosamente humillante para nuestra solitaria altivez.
*
*****
*
Un joven me dijo, con tono bastante sardónico:
-Temo que no puedo creer en la regeneración de Inglaterra mediante el sexo.
Yo le respondí:
-Estoy seguro de que no puede.
Aquel joven pretendía darme a entender que estaba por encima de bagatelas como el sexo y de lugares comunes como las mujeres. Era el joven egoísta corriente, insubstancial, inferior al nivel común, infinitamente replegado sobre sí mismo, como una suerte de momia que se desmorona si es desvendada.
*
*****
*
¡Qué cansado estoy de que me digan que quiero ver retroceder a la humanidad a la barbarie! ¡Como si las gentes de la ciudad moderna no fuesen casi los monos más toscos, brutales y groseramente salvajes que hayan existido cuando se trata de la relación entre hombre y mujer! Todo lo que veo en nuestra tan decantada civilización es a hombres y mujeres que se destruyen entre ellos sentimental y psíquicamente hasta hacerse añicos, y todo lo que pido es que hagan un alto y mediten.
*

  • de HACIENDO EL AMOR CON MÚSICA (D. H. Lawrence)

miércoles, 23 de enero de 2008

La cocina de los sensuales

Lo que están preparando los sensuales. Una historia muy compleja, repleta de sinsabores, triunfos y derrotas. Como corresponde a un verdadero melodrama. Avances de la trágica historia aquí. (Se han transcripto cuatro partes. Pero continuará. Lo juramos).

Alejandro Tantanian prepara
LANACION.com | Espectáculos | Martes 29 de enero de 2008

martes, 22 de enero de 2008

Maravillas semi olvidadas

de Guitarra Negra
Letra y Música: Alfredo Zitarrosa
(La música se las debo, va la letra)
I
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía. . . Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos, sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bien queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y rabia, de silencio, de lágrimas idiotas... Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía, mis amigos, sus nombres, las noches de café en Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejia, al Uruguay batllista, a Aristides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Aristides, ni a Lenin, ni al Principe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mi tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado... Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahí se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca había dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...
II
En la punta del agua..., una flor blanca, luminosa, de quince dólares, se hace chispa, se abulta, se diluye, chorrea entre otras flores más pequeñas, llora, se agita, la catapulta el chorro de agua y sube como bola en el aire... Está naciendo siempre, mientras el agua canta en esa fuente de la boite... Entre aplausitos, al compas de la orquesta, blanda flor blanca, acuosa, nostalgiosa en el aire... Subida en los aplausos como espitada, hendida, empitonada... Gime y llora en la noche, tira estrellas bailando bajo el humo, renace, llora por el chorro azul-blanco de la fuente como si fuera planta que la cría -y que no es-... y sin embargo, así seguirá abriéndose, muriendo, hinchándose y flotando, mientras dure la noche, su belleza infantil de ingenieria, su blando corazón bajo el foquillo fijo y lechoso... El gringo, el chorro de agua a precio, el aire de importación, esas hembras, el mozo, esos señores...
III
...Hace un buen rato ya que doy trabajo y vengo acostumbrándome al desuso de mi alma, a la razón del enemigo, a mis sesenta cigarrillos diarios, a las malas costumbres de mis canciones, que de algún modo siempre fueron nuestras, vos lo sabés, guitarra negra. . . Hoy reanudo en un cómico enderezo la hora de ayer parada en su nostalgia. Me hacen sufrir las alas que me puse para volar, más grito y se alzan, gimo y me acompañan, rio y baten de a dos, como que están amándose y se odian, sin embargo mis dos alas se odian, se enderezan, se hacen amigas mías para llevarme por todas partes: allá está la canción, aqui la nada. . . Más allá el pueblo y más acá el amor... Pero el pueblo está también más acá... Y antes estaba allá también, detras del pueblo el pueblo... Hemos viajado por todos mis caprichos y el pueblo hozando el piso, amándose con alas como las mías... Odiando su destino, odiándome y amándome sin alas, con millones de pies, con manos y cabezas y lenguas... Y sus mil bocas dicen: "Ahora, la suerte ya está echada..." La mariposa viene hacia mí en la calle, en el aire húmedo, por el aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el aire caliente... Y yo vi que no era a mí a quien buscaba sino a la muerte... Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso... Sino que era mariposa nada más, en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente... buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento... Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.. . Eso no es tan triste... Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento... Su cadena de huevos de seda... Hago falta... Yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy... Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera... Siento la tristeza o la ira inexpresada del compañero, el amor del que me aguarda lastimado... Falta mi cara en la grafíca del pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo. . . Los 7 ojos míos en la contemplación del mañana... Mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos. Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra, guitarra negra... Dice Enrique, mi hermano, que hay cierto perro hundido que se lame mansamente y nos lame, lamiéndose, una herida quieta allá al fondo, sentado en su escalón... Y dice más mi hermano el otro Enrique, en Praga: Dice que amarte con certeza, hacerte enteramente hembra, darte lo que de vida tengan mis urgencias será amar más y más a Jaime; amarlo, más de veras... Por su alma, su propio perro mordedor bajo el garrote, el cable, el puñetazo, la bolsa de arpillera, el plantón y el insulto... La olvidada mejilla que no ponen ni él ni nadie a golpear... Sino con hambre y Rita y José Luis, con Gerardo y Raúl y Rosa y Sara y Mauricio... Y por todos nuestros muertos... Y he sabido, guitarra, que este otro perro que criaste, ladrador, campesino, a veces manso o vigilante, que roe su propio hueso en la penumbra y gruñe... cual casi todo perro popular, vagará por tus anchas veredas, tus milongas sangrantes... hasta morir también... Tal vez un día... De soledad y rabia... De ternura... O de algún violento amor: de amor... sin duda.
***

lunes, 21 de enero de 2008

Despertar

Debo haber soñado algo horrible.
Me desperté sin recordar el sueño pero con el pecho oprimido y retazos de esta canción de Bebe en la cabeza.
Mi abuela me decía que cuando estaba triste o angustiada por alguna cosa, se hacía unos mates ricos que la ayudaban a aflojar el nudo en la garganta. Me decía eso cuando todavía yo sabía muy poco sobre la angustia, y casi nada de la tristeza. Pero adopté su costumbre. Puse la pava en el fuego y a sonar la canción que había quedado flotando.
Con el primer mate empecé a soltar lágrimas verdes.
Creo que soñé con bosques, era de noche y estaba perdida.
***

domingo, 20 de enero de 2008

Poema canto IV de Vicente Huidobro (Para fanáticos de la poesía).

Altazor o el viaje en paracaídas
No hay tiempo que perder
Enfermera de sombras y distancias
Yo vuelvo a ti huyendo del reino incalculable
De ángeles prohibidos por el amanecer
Detrás de tu secreto te escondías
En sonrisa de párpados y de aire
Yo levanté la capa de tu risa
Y corté las sombras que tenían
Tus signos de distancia señalados
Tu sueño se dormirá en mis manos
Marcado de las líneas de mi destino inseparable
En el pecho de un mismo pájaro
Que se consume en el fuego de su canto
De su canto llorando al tiempo
Porque se escurre entre los dedos
Sabes que tu mirada adorna los veleros
De las noches mecidas en la pesca
Sabes que tu mirada forma el nudo de las estrellas
Y el nudo del canto que saldrá del pecho
Tu mirada que lleva la palabra al corazón
Y a la boca embrujada del ruiseñor
No hay tiempo que perder
A la hora del cuerpo en el naufragio ambiguo
Yo mido paso a paso el infinito
El mar quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver
Por eso hay que cuidar el ojo
precioso regalo del cerebro
El ojo anclado al medio de los mundos
Donde los buques se vienen a varar
¿Mas si se enferma el ojo qué he de hacer?
¿Qué haremos si han hecho mal de ojo al ojo?
Al ojo avizor afiebrado como faro de lince
La geografía del ojo digo es la más complicada
El sondaje es difícil a causa de las olas
Los tumultos que pasan
La apretura continua
Las plazas y avenidas populosas
Las procesiones con sus estandartes
Bajando por el iris hasta perderse
El rajá en su elefante de tapices
La cacería de leones en selvas de pestañas seculares
Las migraciones de pájaros friolentos hacia otras retinas
Yo amo mis ojos y tus ojos y los ojos
Los ojos con su propia combustión
Los ojos que bailan al son de una música interna
Y se abren como puertas sobre el crimen
Y salen de su órbita y se van como cometas sangrientos al azar
Los ojos que se clavan y dejan heridas lentas a cicatrizar
Entonces no se pegan los ojos como cartas
Y son cascadas de amor inagotables
Y se cambian día y noche
Ojo por ojo
Ojo por ojo como hostia por hostia
Ojo árbol
Ojo pájaro
Ojo río
Ojo montaña
Ojo mar
Ojo tierra
Ojo luna
Ojo cielo
Ojo silencio
Ojo soledad por ojo ausencia
Ojo dolor por ojo risa
No hay tiempo que perder
Y si viene el instante prosaico
Siga el barco que es acaso el mejor
Ahora que me siento y me pongo a escribir
Qué hace la golondrina que vi esta mañana
¿Firmando cartas en el vacío?
Cuando muevo el pie izquierdo
¿Qué hace con su pie el gran mandarín chino?
Cuando enciendo un cigarro
¿Qué hacen los otros cigarros que vienen en el barco?
¿En dónde está la planta del fuego futuro?
Y si yo levanto los ojos ahora mismo
¿Qué hace con sus ojos el explorador de pie en el polo?
Yo estoy aquí
¿En dónde están los otros?
Eco de gesto en gesto
Cadena electrizada o sin correspondencias
Interrumpido el ritmo solitario
¿Quiénes se están muriendo y quiénes nacen
Mientras mi pluma corre en el papel?
No hay tiempo que perder
Levántate alegría
Y pasa de poro en poro la aguja de tus sedas
***
No hay tiempo que perder
Todo esto es triste como el niño que está quedándose huérfano
O como la letra que cae al medio del ojo
O como la muerte del perro de un ciego
O como el río que se estira en su lecho de agonizante
Todo esto es hermoso como mirar el amor de los gorriones
Tres horas después del atentado celeste
O como oír dos pájaros anónimos que cantan a la misma azucena
O como la cabeza de la serpiente donde sueña el opio
O como el rubí nacido de los deseos de una mujer
Y como el mar que no se sabe si ríe o llora
Y como los colores que caen del cerebro de las mariposas
Y como la mina de oro de las abejas
Las abejas satélites del nardo como las gaviotas del barco
Las abejas que llevan la semilla en su interior
Y van más perfumadas que pañuelos de narices
Aunque no son pájaros
Pues no dejan sus iniciales en el cielo
En la lejanía del cielo besada por los ojos
Y al terminar su viaje vomitan el alma de los pétalos
Como las gaviotas vomitan el horizonte
Y las golondrinas el verano
No hay tiempo que perder
Ya viene la golondrina monotémpora
Trae un acento antípoda de lejanías que se acercan
Viene gondoleando la golondrina
Al horitaña de la montazonte
La violondrina y el goloncelo
Descolgada esta mañana de la lunala
Se acerca a todo galope
Ya viene viene la golondrina
Ya viene viene la golonfina
Ya viene la golontrina
Ya viene la goloncima
Viene la golonchina
Viene la golonclima
Ya viene la golonrima
Ya viene la golonrisa
La goloniña
La golongira
La golonlira
La golonbrisa
La golonchilla
Ya viene la golondía
Y la noche encoge sus uñas como el leopardo
Ya viene la golontrina
Que tiene un nido en cada uno de los dos calores
Como yo lo tengo en los cuatro horizontes
Viene la golonrisa
Y las olas se levantan en la punta de los pies
Viene la goloniña
Y siente un vahido la cabeza de la montaña
Viene la golongira
***
No hay tiempo que perder
El buque tiene los días contados
Por los hoyos peligrosos que abren las estrellas en el mar
Puede caerse al fuego central
El fuego central con sus banderas que estallan de cuando en cuando
Los elfos exacerbados soplan las semillas y me interrogan
Pero yo sólo oigo las notas del alelí
Cuando alguien aprieta los pedales del viento
Y se presenta el huracán
El río corre como un perro azotado
Corre que corre a esconderse en el mar
Y pasa el rebaño que devasta mis nervios
Entonces yo sólo digo
Que no compro estrellas en la nochería
Y tampoco olas nuevas en la marería
Prefiero escuchar las notas del alelí
Junto a la cascada que cuenta sus monedas
O el bronceo del aeroplano en la punta del cielo
O mirar el ojo del tigre donde sueña una mujer desnuda
Porque si no la palabra que viene de tan lejos
Se quiebra entre los labios
Yo no tengo orgullos de campanario
Ni tengo ningún odio petrificado
Ni grito como un sombrero afectuoso que viene saliendo del desierto
Digo solamente
No hay tiempo que perder
***
Darse prisa darse prisa
Están prontas las semillas
Esperando una orden para florecer
Paciencia ya luego crecerán
Y se irán por los senderos de la savia
Por su escalera personal
Un momento de descanso
Antes del viaje al cielo del árbol
El árbol tiene miedo de alejarse demasiado
Tiene miedo y vuelve los ojos angustiados
La noche lo hace temblar
La noche y su licantropía
La noche que afila sus garras en el viento
Y aguza los oídos de la selva
Tiene miedo digo el árbol tiene miedo
De alejarse de la tierra
No hay tiempo que perder
***
¿Oyes el ruido que hacen las mandolinas al morir?
Estoy perdido
No hay más que capitular
Ante la guerra sin cuartel
Y la emboscada nocturna de estos astros
La eternidad quiere vencer
Y por lo tanto no hay tiempo que perder
Entonces
Ah entonces
Más allá del último horizonte
Se verá lo que hay que ver
La ciudad
Debajo de las luces y las ropas colgadas
El jugador aéreo
Desnudo
Frágil
La noche al fondo del océano
Tierna ahogada
La muerte ciega
Y su esplendor
Y el sonido y el sonido
Espacio la lumbrera
A estribor
Adormecido
En cruz
en luz
La tierra y su cielo
El cielo y su tierra
Selva noche
Y río día por el universo
El pájaro tralalí canta en las ramas de mi cerebro
Porque encontró la clave del eterfinifrete
Rotundo como el unipacio y el espaverso
Uiu uiui
Tralalí tralalá
Aia ai ai aaia i i

jueves, 17 de enero de 2008

¡Es tan lúcido! (Consejo: Ir a la nota, obviar la fuente y lo reduccionista del título que elige).

Pensamiento Entrevista con Zygmunt Bauman
El sociólogo polaco, que acuñó el concepto de "sociedad líquida", recibió a adnCULTURA en su casa de Leeds y habló de los riesgos de aplicar en las relaciones humanas los modelos que rigen el consumo de bienes materiales
LANACION.com ADN Cultura Sábado 12 de enero de 2008

martes, 15 de enero de 2008

lunes, 14 de enero de 2008

Gallo rojo por Carmen Baliero.

Cuando canta el gallo negro
es que ya se acaba el día.
¡Si cantara el gallo rojo,
otro gallo cantaría!
¡Ay! ¡Si es que yo miento
que el cantar que yo canto
lo borre el viento!
¡Ay! Qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto!
Se encontraron en la arena
los dos gallos frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.
¡Ay! ¡Si es que yo miento
que el cantar que yo canto
lo borre el viento!
¡Ay! Qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto!
Se miraron cara a cara
y atacó el negro primero.
¡Ay! ¡Si es que yo miento
que el cantar que yo canto
lo borre el viento!
¡Ay! Qué desencanto
si me borrara el viento
lo que yo canto!

domingo, 13 de enero de 2008

"Gutiérrez a secas" de Vicente Battista.

Fragmento de una de las novelas más deprimentes que he leído en los últimos meses. Es deprimente lo que cuenta, pero tiene cosas bien buenas también. **

"La Reina de la Noche, también llamada Monstruo de la Noche, es una criatura mitológica que siempre ha inquietado a Gutiérrez. En realidad, a Gutiérrez siempre le han inquietado las mujeres; mitológicas o no. Esto último, que lo inquietan las mujeres, no lo sabe nadie; y mucho menos las pocas mujeres que Gutiérrez conoce. ¿Por qué son pocas? La verdadera respuesta solo la puede dar Gutiérrez. Baste con decir que Gutiérrez confía en las mujeres menos que en los hombres; y en los hombres Gutiérrez no confía casi nada. Ni siquiera confía en Requejo. Requejo es el único amigo real de Gutiérrez. Todos los otros amigos de Gutiérrez son virtuales: están en el ciberespacio".

sábado, 12 de enero de 2008

"Venus y Adonis". Fragmentos.

"He aquí mi profecía: Desde hoy el amor tendrá por compañero al dolor. Su comienzo será dulce, mas su final amargo. Alto o bajo, jamás se equilibrará, de suerte que los que mejor se amen, no disfrutarán de sus amores". Así habló Venus.
*****
No bien el sol, de semblante purpúreo acababa de recibir el último adiós de la aurora en lágrimas, Adonis, el doncel de las mejillas de rosa corría a los placeres de la caza. Amaba la caza y se reía con desdén del amor.
Venus, oprimida por el deseo va en derechura hacia él y como un atrevido pretendiente le hace, por asalto, la corte: "Tú, tres veces más bello que yo misma. Tú, flor principal de la pradera, siéntate aquí, junto a mí, que no bien lo hagas te ahogaré con mis besos". Y enfebrecida en su pasión le llama bálsamo, soberano ungüento de la tierra para la cura de una diosa.
El tierno mancebo se ruboriza y enoja. Con triste desdén la trata de "entrometida" y vitupera su mala conducta. Ella sigue implorando, e implora gentilmente "Oh! Piedad, niño de corazón de roca, sólo te pido un beso". Y encendida y ardiente lo empuja de espaldas, tal como quisiera verse derribada y aunque le domina por la fuerza, no lo hace por la concupiscencia. "Si yo fuera fea de cara, horrible, de vejez rugosa, cegata, estéril y sin jugo, entonces pudieras vacilar pues no sería digna de tí. Pero no teniendo defecto alguno ¿por qué me rechazáis? ¿qué mal pueden hacerle a tus labios un pobre y simple beso? ¡Dame un beso!"
Adonis responde: "No, dejádme, basta, basta de amor. No conozco el amor ni quiero conocerlo, a menos que sea una jabalí, para entonces cazarlo. Os lo ruego, si algún amor os he inspirado, dejádme partir. Os diré buenas noches, tú dirás otro tanto y... si consentís, obtendréis un beso". "Buenas noches, buenas noches" replica Venus y antes que él pueda decir adiós se cobra el dulce precio de la despedida. Sus brazos entrelazan su cuello hasta que juntos, sin respiración, caen en tierra. La diosa se nutre glotonamente sin lograr saciarse, sus labios imperan, habiendo conocido la dulzura del botín Venus comienza a saquear con ciega furia, su rostro exhala vapores y humo, hierve su sangre con lujuria sin freno.
El pobre burlado le suplica ahora que lo deje partir y la piedad manda a Venus que no lo retenga. "Oh! Dulce doncel, paladín del amor, dime ¿nos veremos mañana? ¿me das tu palabra? ¿nos veremos? ¿nos veremos mañana?" "No, pues mañana iré a la caza del jabalí con algunos de mis amigos. Mirad, la noche va a cerrar y mis amigos me esperan". Dicho lo cual, se retira presuroso a su albergue, dejándola a ella tendida en el suelo y sumamente afligida.
"¿El jabalí?" grita ella, y al nombrarlo una repentina palidez invade todo su rostro. "Oh, tú no sabes lo que es herir con la punta de una jabalina a un puerco salvaje; al irritarse, sus ojos brillan como gusanos fosforescentes, su jeta va cavando tumbas por donde quiera que pasa. Él no repararía en tu belleza sino que de tenerte a su merced arrancaría esos encantos como arranca la hierba. Qué sería de mí si eso pasara, si de solo pensarlo me estremezco".
*****
Así sucumbió Adonis. Corrió con su aguda lanza hacia el jabalí que no afilaba sus defensas contra él, sino que quería desarmarle con un beso, y acomodándole en su hocico, el amoroso puerco le hundió, inopinadamente, el colmillo en su tierno costado.
*****
"Has muerto, serás un ángel, de tu cuerpo puro y hermoso brotarán violetas, mientras que yo estaré aquí, maldecida, bramando en los infiernos". Dicho esto la diosa cae desplomada en tierra y enjuaga su rostro en su sangre coagulada.

jueves, 10 de enero de 2008

Mezcladito precoz

Hace un tiempo entraron a mi casa unos caballeros, o quizá damas, por qué no. A mi casita. Yo no estaba, y no los había invitado. Si hablara con un astrólogo seguro que me diría que aquella fue una semana de tránsitos opuestos que huracanaron mi cielo, o algo así, dejando puro desorden. Pero no hablo con astrólogos, me lo imagino, y me suena bien la frase. Adorno lo que, dicho en criollo, se reduciría a que fue una semana de mala leche.
Fue una tarde de domingo cuando vinieron los auto invitados. Una tarde de domingo, como el cuento de Arlt, pero sin Leonilda ni Eugenio. (Mezclo los temas, perdón). Cuando volví de no recuerdo dónde encontré absolutamente todo lo que se puede llamar objeto en una casa formando parte de una gran montaña indiscernible de cosas, cositas y cosos. Encontré la mencionada instalación plástica y dos ausencias: la ventana con su reja y otra que ha arruinado mi economía por unos cuantos años. En fin. Esto es anecdótico y no tiene nada de especial.
Acomodar el caos fue difícil, conté con la ayuda de un gran amigo, el pobre santo soportó mi desasosiego, me asiló el tiempo que necesité y colaboró en un arduo volver los cosos, cosas y cositos a sus lugares.
Ahora la casa está en orden. Las plantas exultan verde, los cajones y las bibliotecas recuperaron su quietud y Bruno me colma con su amor felino.
Quedó una bolsa. Una bolsa que en esos días, en el afán de terminar de ordenar, llené con papeles, fotos, escritos que aparecieron desperdigados por el piso y vaya a saber de qué sobres provenían. Sobres que almacenaban recuerdos y fueron rasgados en la presunción de poseer algún tesoro oculto. Sobres que fueron rellenados cada uno en sus épocas. Y en consecuencia de haber nacido en un tiempo determinado, contaban con cierta clasificación. De ese modo podían ser pizpeados según la melancolía que aflorara o quedar cerrados para siempre, transportados así de mudanza en mudanza, y abiertos recién el día en que unas manos cumplan con la tarea de desarmar mis cositos cuando yo ya esté mudada sin vuelta posible a mi último e irrefutable domicilio.
No puedo con esa bolsa. No me animo a darla vuelta y volver a clasificarla. Me asomo y entreveo el carnet de SADAIC que mi abuelo portaba cuando era joven, fotos de mis hermanos en un verano infantil en Mar del Plata, varias cartas de dos grandes ex amores que fueron escritas cuando distaban mucho de ser exes, folletos de obras en las que participé, la foto de un novio que fijó su último e inmodificable domicilio hace un par de años, un boletín de cuarto grado, otra foto de los cuatro años en la que estoy subida a un pony que arrastraba mi papá y no sé cuántas cosas más. Es una bolsa enorme.
*** Pienso en el alzheimer. Así ha de ser. Tengo una bolsa con alzheimer. Con mi alzheimer. Como un adelanto. La memoria mezclada. El pasado desordenado. De ella puede salir cualquier cosa.
*** ¿Qué es la memoria?. ¿Y el pasado?. No sé qué hacer con esa bolsa. Tal vez la queme.

miércoles, 9 de enero de 2008

Sobre la libertad. Bakunin (1814-1876).

"Yo no soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de los demás, lejos de restringir o de negar mi libertad, es, por el contrario, su condición necesaria y su confirmación. Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa su libertad, más profunda y mayor se torna la mía. Por el contrario, es la esclavitud de los hombres la que establece una barrera para mi libertad, su bestialidad implica la negación de mi humanidad porque, lo repito nuevamente, puedo considerarme una persona libre sólo cuando mi libertad, o sea, mi dignidad y mi derecho humano, cuya esencia es no obedecer a nadie y seguir la guía de mis propias ideas, es reflejada por la conciencia igualmente libre de todos los hombres y vuelve a mí, confirmada por el asentimiento de todos. Mi libertad personal, así confirmada por la libertad de todos los demás, se extiende al infinito".
***
(Nota: No es literatura pero no cuento con una etiqueta que encuadre mejor el párrafo).

martes, 8 de enero de 2008

Manuel Puig (1932-1990)

"Me resulta todo muy confuso. Por eso es que le pido que me lleve hasta el centro mismo de la plaza. Así tengo una perspectiva más clara. Voy a estar a la misma distancia de las cuatro esquinas, por lo menos."
***
de "Maldición eterna a quien lea estas páginas".

domingo, 6 de enero de 2008

Marina Tsvietáieva (Moscú, 1894-Yelábuga, cerca de Kazán, 1941)

Fragmento de carta enviada por Marina Tsvietáieva a Rilke. Rainer, quiero encontrarme contigo, quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir. Simplemente dormir. Y nada más. No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más. No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.

Dos poemas de Marina
Se ha ido. Ya no como:
quedó sin gusto el pan.
Se ha ido - todo es tiza
si lo llego a tocar.
...Para mí, era el pan,
era la nieve;
ya la nieve no es blanca,
el pan no sabe a nada.
***
Te arrebataré a todas las tierras o cielos,
porque el bosque es mi cuna,
y el bosque es mi sepulcro,
porque con un solo pie apenas piso la tierra,
porque sé cantar para ti como nadie sabe.
Te arrebataré a todos los tiempos y noches,
a todas las doradas banderas,
a todas las espadas,
esconderé las llaves,
echaré de la entrada a los perros,
porque en la noche invernal soy más fiel que un perro.
Te arrebataré a todas las demás y a aquella,
la única,
no serás el prometido de nadie,
no seré la esposa de nadie.
Y en la última contienda te quitaré-¡guarda silencio!
-a aquél con quien Jacob luchó en la noche.
Pero hasta que te quedes con los brazos en cruz sobre el pecho,
-¡maldición! - tú te has de quedar contigo.
Tus dos alas, dirigidas al éter,
¡porque el mundo es tu cuna,
y el mundo es tu sepulcro!
****
Fragmento de carta enviada por Serguei Efron (el marido de Marina Tsvietáieva) a un amigo: Arrojarse de cabeza a un huracán se ha convertido para ella en una necesidad, ese es el aire que ella respira. Poco importa el objeto actual de ese huracán. Casi siempre (…) o mejor dicho, siempre, todo reposa en una auto-ilusión. Se inventa un hombre, y el huracán ya puede empezar. Si la insignificancia y los límites del objeto del huracán se descubren rápidamente, Marina se entrega a un nuevo huracán de desesperación, estado que favorece la llegada de un nuevo estímulo. Poco importa el qué; lo que importa es el cómo. No se trata de la realidad de las cosas, de la fuente de los sentimientos, sino de un ritmo enloquecido. Hoy es la desesperación, mañana será el entusiasmo, el amor, la entera donación de sí misma, y pasado mañana será de nuevo la desesperación. Y todo ello en presencia de una inteligencia lúcida, fría, cínicamente volteriana. (…) Es una inmensa hoguera cuyo encendido reclama madera, mucha madera. Se tiran las cenizas inútiles no siendo la calidad de la madera demasiado importante. Mientras el tiro funcione, todo se quema. Si la madera es de peor calidad, se consume más rápidamente, y si es mejor dura más tiempo.

viernes, 4 de enero de 2008

Changes - David Bowie

martes, 1 de enero de 2008

Porque no pareció un boy scout

Ésta, mi tierra,.

abandonada a medio explorar.

posee claros, .

un arroyo con cascada, .

una corta meseta, .

cinco árboles frondosos, .

un recóndito jardín de flores silvestres, .

y dos parcelas de aromáticas .

que aún no has visto.

**.

En las tardes de calor.

se reseca y cuartea,.

imaginando tus pasos. .

**.

Por las noches, .

tres lágrimas .

(una de cada ojo) .

hechas rocío .

la humedecen. .

**.

Así, de mañana, .

fresca y abierta.

espera tu vuelta, .

que termines de descubrirla..

**.