jueves, 9 de octubre de 2008

un clásico

-Esa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a Mme. Lamort -dijo. 
-No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, esa de negro del tranvía en nada se asemeja a Mme. Lamort. Todo lo contrario: es Mme. Lamort quien se asemeja a esa de negro.. Resumiendo: no solo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a Mme. Lamort, ni siquiera en retrato. 
-Usted coincide conmigo -dijo-, porque tampoco yo conozco a Mme. Lamort. 
-Quién es usted? Deberíamos presentarnos..  

-Mme. Lamort -dijo-. Y usted?
-Mme. Lamort.
-Su nombre no deja de recordarme algo -dijo. 

-Trate de recordar antes de que llegue el tranvía. 
-Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París -dijo.
-No los había cuando lo dije, pero nunca se sabe que va a pasar. 
-Entonces esperémoslo puesto que lo estamos esperando.
Alejandra Pizarnik

2 comentarios:

Angie dijo...

esperemos juntos el tranvia, entonces...

antiprímula dijo...

De acuerdo, Angie. Nunca se sabe qué va a pasar. Saludos.