domingo, 12 de octubre de 2008

César Rito Salinas

Palabras Encuentro mi palabra cuando avisto los lindes de mi existencia. Encuentro mi voz cuando las enfermedades me rondan. Entre arribos y escapes de los hospitales, cuando tengo más cercano a mi persona dolorida las palabras del médico, mi palabra. Cuando llegaron ya las recomendaciones que me hacen los que me quieren para que cuide los niveles de glucosa en mi sangre, los tan temidos triglicéridos, mi palabra. Tengo presente aún la voz de mi madre, dichas allá en aquellas soledades de arena y mar en que habitamos hace tanto tiempo, cuando me cuestionó para saber qué es lo que haría con mi vida: “Escribir”, le respondí sin pensar, por decir algo, para salir del paso. Ella regresó una tarde después de hacer las compras de la semana con un objeto nuevo, desconocido hasta entonces en nuestra casa: una máquina de escribir. Blanca, bella, portátil la máquina de fijar palabras. Memoricé ese teclado negro de donde se podían obtener todas las palabras. Sumé palabras, en busca de mi palabra. Pero, ¿qué decir en medio del gran océano de la palabra humana? ¿Qué decir ante lo ya tan bien dicho por otros? ¿Quién soy yo para levantar mi palabra? Pasó el tiempo. Me sumé a la fila de los buenos para nada, al grupo de los hambrientos de alcohol y calles. Tuve amores, pesares, amigos. Cuando caí, la palabra de otros, me levantó. Una madrugada, después de horas de borrachera y frío, descubrí mi palabra. Allí estaba, tan dolorida como mi malograda persona. Un sonido que se hacía escuchar a media calle. No era más que lo que era mi cuerpo abandonado. Mi madre hace algún tiempo murió. Luego llegaron puntuales a mi vida otras desgracias. Las palabras me levantaron de esos golpes. Aprendí a querer la generosidad necesaria para sobrevivir en la voz de otros, en las letras de otros. De ese cariño solidario que me entregaba gente que nunca conocí, brotó mi palabra. Esta mi palabra, que dice de navíos, capitanes de la mar, el mar. Esta palabra mía, humilde, abandonada, que la entrego gustoso a la memoria de mis muertos.
***.
La dragamina Mi novia terminaba sus quehaceres y venía al morro a mirar el mar. Así todas las tardes, desde el primer día que llegó a Cedros. Un lunes me encontró metido entre la línea de flotación y el chinchorro, una pena yo, ni el mar me quería. No llevaba más que mis pantalones cortos llenos de anzuelos y mi aguja de remendar. Saludó mi marinería con la mano junto a su rostro y yo saludé la pañoleta roja de sus cabellos. Conmigo conoció nuestra calle. Caminamos juntos frente a los aparadores de las tiendas, vimos los electrodomésticos, las salas para el hogar. Conocí su cuarto, su callejón. Vinieron las temperaturas altas, las temperaturas bajas. Yo andaba pegado a ella y a mi aguja de remendar. Pero un día me dijo adiós. Me voy, dijo. Gracias, repetía frente a mi cara. Gracias, frente a mis manos que no pudieron retenerla. Gracias, junto a mi cuerpo solo. Se fue. Hasta luego, muchas gracias. Agarró sus cosas, una bolsa de dormir, sus vestidos, su pañoleta roja, el cepillo para sus cabellos. Me dejó la cabeza llena de estufas, televisores, una cama. Un día llegó la dragamina, ella se fue con un oficial de cubierta. Por algún puerto la podrán ver, tiene los dientes parejos, la cara redonda y la planta de sus pies busca siempre meterse en la arena húmeda, tibia.

13 comentarios:

GISOFANIA dijo...

Epa!
hermoso, hermoso

antiprímula dijo...

Giso: Es simple y triste ¿no?. Me pareció bonito. Un beso.

baron rampante dijo...

antiprimula:
felicitaciones por el intenso trabajo en La cámara oscura.
Quien no bajó la mirada alguna vez...

Angie dijo...

Hoy voy a ir a ver La camara oscura.
Merde para el estreno!

Angie dijo...

PRIMICIA: me encontre a H en la calle. Quiero opiniones.
Abrazo
Ange

Angie dijo...

Solo pasaba a saludar y felicitar. Recien vi La camara oscura en el Gaumont. Muy linda, tierna.
Al final, era un emo!!! je.
Muy buena en serio.
A mia miaga tambien le encantó.
Le dije: "Yo conozco a la actríz" (re cholula)
jajaja
Beso

Angie dijo...

Te vi en Mañanas informales (sigue el cholulismo).
En TV no dejan hablar, muy bueno lo de: "Por que hablan de lo feo en femenino?" Ja!

antiprímula dijo...

Baron: Gracias. Claro, tantas veces... Es más, yo sospecharía de quien no lo haya hecho nunca. Un Beso.
Angie: Perdón por la demora, pero yo avisé que estaría en el bar...
Reincorporada digo mezcladito: Gracias por los saludos.
Recontra Emo Gertru, una emo de principio de siglo.
Lo de H... ¿hubieses preferido no cruzarlo?, si no es así estuvo bueno. (De todos modos, en estos temas siempre me trabo, yo no logré que el joven manos de navaja venga a ninguna de las proyecciones de la peli y en lugar de darme bronca me da una congoja... si seré nabina).
Me saltó la hilacha feminista en Mañanas info, je.
Besos.

Angie dijo...

No, no, me encantó encontrarme con H porque hubo buena onda, ami psicoanalista le gustó también el suceso.

Sí, re Emo. Pero muy linda peli, voy a escribir algo en mi blog.
Beso!
Ang

Silvia Urite dijo...

Mirta: Publique una critica de la pelicula en mi blog:
www.silviauritecine.blogspot.com
Saludos
Silvia

antiprímula dijo...

Angie: celebro el encuentro entonces. Un beso. ¡Y gracias por comentar la peli en tu blog!
Silvia: ¡Muchas gracias Silvia! Agradecemos mucho todo tipo de apoyo para difundir un trabajo que lleva tanto tiempo y esfuerzo y que puede ser desplazado con rapidez por las estrictas leyes del mercado.

Silvia Urite dijo...

Mirta: Es para mí un gusto reseñar buenas peliculas argentinas en mi blog, y esta tuya, es un verdadero hallazgo.

antiprímula dijo...

Es muy amable de tu parte, Silvia. Saludos.