martes, 22 de abril de 2008

II de El teatro de la muerte

  • EL ACTOR
  • retrato desnudo del hombre,
  • expuesto a todo lo que llega,
  • silueta elástica.
  • El actor,
  • en las ferias,
  • exhibicionista desvergonzado,
  • simulador que muestra lágrimas,
  • risas,
  • el funcionamiento
  • de todos los órganos,
  • las cumbres del pensamiento, del corazón y las pasiones,
  • del vientre,
  • del pene,
  • con el cuerpo expuesto a todos los estimulantes,
  • todos los peligros,
  • y todas las sorpresas;
  • ilusión,
  • modelo artificial de su anatomía
  • y de su mente,
  • renunciando a la dignidad y el prestigio,
  • atrayendo el desprecio y la burla,
  • tan cerca de la basura como de la eternidad,
  • rechazado por lo que es normal
  • y normativo en una sociedad.
  • Actor
  • viviendo sólo
  • en lo imaginario,
  • llevado a un estado de insatisfacción crónica
  • y de descontento ante todo,
  • lo que realmente existe
  • fuera del universo de la ficción,
  • que lo lleva
  • a una nostalgia perpetua
  • que lo obliga
  • a una vida nómade,
  • Actor de feria,
  • errabundo eterno
  • sin lugar en el mundo,
  • buscando vanamente un puerto
  • con todos sus bienes
  • en el equipaje:
  • sus esperanzas, sus ilusiones perdidas,
  • lo que hace su riqueza
  • y su carga,
  • una ficción
  • que defiende celosamente hasta el fin
  • contra la intolerancia de un mundo indiferente.

Tadeusz Kantor

2 comentarios:

Gisofania dijo...

por eso adoro tanto a los músicos, querida antiprímula

antiprímula dijo...

Hacés bien Giso, los músicos y los pintores son de lo mejor, los actores somos insoportables, como los bailarines (y los escritores, bué... ni te cuento). Un beso.
PD: Qué bonita es tu fotito oriental.