jueves, 29 de enero de 2009

Marguerite Yourcenar

"El sufrimiento es uno. Se habla de sufrimiento como se habla del placer, pero se habla de ellos cuando ya nos dominan. Cada vez que entran en nosotros, nos sorprenden como una sensación nueva y tenemos que reconocer que los habíamos olvidado. Son diferentes porque nosotros también lo somos: les entregamos cada vez un alma y un cuerpo modificados por la vida. Y sin embargo, el sufrimiento no es más que uno. No conoceremos de él, como no conoceremos del placer, más que algunas formas, siempre las mismas, de las que estamos presos. Habría que explicar esto: nuestra alma, supongo, no tiene más que un teclado restringido y aunque la vida se empeñe en hacerlo sonar, sólo podrá obtener dos o tres pobres notas. "
Marguerite Yourcenar Alexis o el tratado del combate estéril

9 comentarios:

Angie Angelina dijo...

"Dos o tres notas" o dos o tres ideas, siempre las mismas.
Las obsesiones nuestras de cada día.
Un beso
Angelina (no la infiel, sino yo)

Anónimo dijo...

hoy vi esto, lloré y se lo quise regalar:

http://www.youtube.com/watch?v=6yAtVrV34eU

antiprímula dijo...

Angie: todo siempre suele parecerse, sí. Deja vú de sentimientos. Besos.
Anónimo: Herrero es poderosa, ¡gracias!. (Gracias aunque confieso que los anónimos no son mis favoritos).

baron rampante dijo...

leo esto un domingo por la tarde...

Angie Angelina dijo...

No, no, no te deprimas, barón!

antiprímula dijo...

Barón & Angie: los domingos, la literatura, ciertas músicas... ¿no será nuestra melancolía la responsable en realidad?, jeje.
Besos.

antiprímula dijo...

PD para Baron: No pierda las notas más dulces de la melodía, aunque después venga el "ma non troppo".

JOKERMAN dijo...

Vos y tus textos...
La verdad que no leí un domingo, sino un miércoles con "Here comes the sun" sonando por atrás, e igualmente impacta y te tira un baldazo de melancolía.
Es como una de esas pequeñas sentencias demoledoras. Lo imagino saliendo de la boca de una persona que habla poco y nada para que tenga un poder rotundo al pronunciarse.
Sobre todo la última de las frases que copara el alma con las limitaciones de un teclado.
A lo mejor funcione como alternativa, hacer que esas 2 o 3 pobres notas vibren con una intensidad tal que demuestren no temer a ser la última vez que se escuchen.

antiprímula dijo...

Jokerman: Vos y tus comentarios...