lunes, 5 de noviembre de 2007

Remedios para calmar el dolor

"Remedios para calmar el dolor" es un trabajo teatral que usa textos de Osvaldo Lamborghini, Hebe Uhart y del dr. Bach (sí, el de las flores). Hacen funciones los sábados a las 19.30 horas en Puerta Roja, Lavalle 3636, Buenos Aires. A mí me gustó. Sin ninguna discriminación de género, creo que es más apto para la audiencia femenina. (¡Dicen Antiprímula!).
Advertencia.
Chicas: llevar carilina y evitar ir en esos días de desasosiego mujeril. Tiene momentos preciosos.

Leonard Cohen

"...creo que una de las cosas que todos amamos es una canción triste. No sé cuáles son las características, pero todos han experimentado la derrota de sus vidas. Nadie tiene una vida que haya resultado tal como la había pensado. Todos empezamos como los héroes de nuestros propios dramas en el centro del escenario e inevitablemente la vida nos mueve del centro, derrota al héroe, da vuelta la trama y la estrategia, y nos quedamos a los costados, preguntándonos por qué ya no tenemos un papel en la maldita cosa. Todos han experimentado esto, y cuando se nos presenta dulcemente, el sentimiento se mueve de corazón a corazón y nos sentimos menos aislados y nos sentimos parte de la gran cadena humana, algo que está realmente involucrado con el reconocimiento del fracaso."

jueves, 1 de noviembre de 2007

a propósito del Duelo - Barthes

Cada tanto vuelvo a "Fragmentos de un discurso amoroso", de Roland Barthes. Siempre le encuentro algo distinto. Siempre me ayuda a pensar. Es como una especie de I ching occidental.

Mi tristeza pertenece a esa franja de la melancolía en que la pérdida del ser amado permanece abstracta. Carencia redoblada: no puedo siquiera investir mi desdicha, como en el tiempo en que sufría por estar enamorado. En ese tiempo deseaba, soñaba, luchaba; un bien estaba ante mí, simplemente retardado, atravesado por contratiempos. Ahora ya no hay resonancias; todo es calmo, y es peor. Aunque justificado por una economía -la imágen muere para que yo viva-, el duelo amoroso tiene siempre un remanente: una expresión regresa sin cesar: "¡Qué lástima!"

Believe or not believe, that´s the BIG question

no se puede creer en dios y en el amor
si uno usa un poco la cabeza hay contradicción
lo primero no me tocó, lo segundo me lastima
esta noche no creo, en nadie
¡que me libren y me guarden!
mañana será otro día...

miércoles, 31 de octubre de 2007

Hector Viel Temperley

¿Soy ese tripulante con corona de espinas que no ve a sus alas afuera del buque, que no ve a Tu Rostro en el afiche pegado al casco y desgarrado por el viento y que no sabe todavía que Tu Rostro es más que todo el mar cuando lanza sus dados contra un negro espigón de cocinas de hierro que espera a algunos hombres en un sol donde nieva?

lunes, 29 de octubre de 2007

Le dieron té, que bebió, pero le quedó un terrón de azúcar en el plato -y adelantó la mano para llevárselo a la boca- pero acaso encontró que el gesto no estaba bastante justificado, y por consiguiente volvió a retirar la mano -pero realmente el retirar la mano estaba todavía menos justificado- de modo que volvió a alargar la mano y se comió el azúcar -pero ya no lo comía por gusto, sino para portarse correctamente... ¿con el azúcar o con nosotros?... y, para borrar aquella impresión, tosió, y, para justificar la tos, se sacó el pañuelo del bolsillo, pero llegado a aquel punto ya no se atrevió a sonarse- y se limitó a mover el pie. El movimiento del pie le produjo, al parecer, nuevas complicaciones, de modo que se calló y se inmovilizó por completo.
Aquel singular comportamiento (ya que en verdad no hacía más que "comportarse", "se comportaba" sin parar) despertó ya entonces, en aquel primer encuentro, mi curiosidad...

de "La seducción". Witold Gombrowicz.