Estudio independiente dedicado a la formación y entrenamiento de actores.
viernes, 5 de octubre de 2007
jueves, 4 de octubre de 2007
Fedor Dostoievski - Los hermanos Karamazov
Fragmento del libro III “Los sensuales” perteneciente a "Los hermanos Karamazov".
Dimitri se confiesa ante su hermano Aliosha.
¡Vamos, ven y cállate! Quiero abrazarte.
¡Es coñac! Me figuro que vas a decirte “éste sigue bebiendo”. Pero no te fíes de las apariencias. “No creas a la turba vana y mentirosa, deja tus sospechas...” Yo no me emborracho nunca, “paladeo” únicamente. Siéntate, quiero estrecharte entre mis brazos hasta estrujarte, pues en todo el mundo no quiero de verdad a nadie más que a ti. A ti y a una maldita de la que me he enamorado por desgracia; pero enamorarse no es amar. Puede uno enamorarse y odiar al mismo tiempo. Acércate a la mesa y deja que te vea. Escúchame en silencio y te lo diré todo ¡Tengo necesidad de expansionarme! Únicamente tú podrás escucharme sin reírte. Quisiera empezar... mi confesión... con un himno a la alegría, como Schiller, An die Freude! Pero no conozco el alemán. Camino sin saber a dónde me dirijo, hacia la luz radiante o la infecta vergüenza. Ahí está la desgracia. Cuando estaba sumido en la más abyecta degradación (y así ha sido siempre) leí muchas veces versos sobre la miseria del hombre. ¿Me han corregido? ¡Desde luego que no! Y es porque soy un Karamazov. Porque cuando caigo al abismo, lo hago por completo, de cabeza: y me gusta caer así, encuentro belleza es esta caída. Y desde el seno de la vergüenza entono una canción. Estoy maldito; soy vil y desgraciado, pero beso el vestido donde se envuelve mi dios; sigo el mal camino, y sin embargo, soy tu hijo, Señor.
Pero basta de versos. Basta de versos. Voy a hablarte ahora de los “insectos”, de aquellos a quienes Dios ha premiado con la sensualidad. Yo soy uno de ellos, y eso puede aplicárseme a mí. La sensualidad es una tempestad. Me gusta la perversión por su abyección misma. Me gusta la crueldad ¿soy un insecto venenoso? ¡Un Karamazov y ya esta dicho todo! Estoy muy poco instruido pero he pensado mucho. ¡Cuantos misterios trastornan al hombre! Mi corazón encuentra belleza hasta en la vergüenza ¿comprendes este misterio? Es el duelo entre dios y el diablo, y el corazón humano es el campo de batalla.
La escala del vicio es la misma para todos. Yo estoy en el primer escalón, y tú estás más arriba, en el tercero, por ejemplo. Creo que es lo mismo: una vez puesto el pie sobre el primer peldaño hay que escalarlos todos.
martes, 2 de octubre de 2007
Paseo por Francia. Cinco "poetas malditos" (Rilke como invitado especial)
Baudelaire
El amor está sentado en el cráneo
de la Humanidad,
y desde este trono,
el profano de risa desvergonzada,
sopla alegremente redondas pompas
que suben en el aire,
como para alcanzar los mundos
en el corazón del éter.
El globo luminoso y frágil
toma un gran impulso,
estalla y exhala su alma delicada,
como un sueño de oro.
Y oigo el cráneo a cada burbuja
rogar y gemir:
-Este juego feroz y ridículo,
¿cuándo acabará?
Pues lo que tu boca cruel
esparce en el aire,
monstruo asesino,
es mi cerebro,
¡mi sangre y mi carne!
Rimbaud
En las tardes azules de verano, iré por los senderos,
picoteado por los trigos, pisoteando la hierba menuda:
Soñador, sentiré la frescura en mis pies.
Dejaré que el viento bañe mi cabeza desnuda.
No hablaré, no pensaré en nada:
Pero el amor infinito montará en mi alma,
e iré lejos, bien lejos, como un bohemio,
por la naturaleza, –feliz como con una mujer.
Verlaine
" Pon tu frente sobre mi frente y tu mano
en mi mano.
Y hazme los juramentos que romperás
mañana.
Y lloremos hasta que amanezca,
mi pequeña fogosa. "
Mallarmé
Es el sueño puro de una medianoche, desaparecida en sí misma, cuya Claridad reconocida, que permanece sola en su realización sumergida en la sombra, resume su esterilidad en la palidez de un libro abierto que la mesa ofrece; página y decorado común de la Noche, si es que aún subsiste el silencio de una antigua palabra proferida por él, en la que, volviendo, la Medianoche evoca su sombra acabada y ausente con estas palabras: Yo fui la hora que debe purificarme.
Rilke
¡Oh, cómo florece mi cuerpo, desde cada vena,
con más aroma, desde que te reconozco!
Mira, ando más esbelto y más derecho,
y tú tan sólo esperas... ¿pero quién eres tú?
Mira; yo siento cómo distancio,
cómo pierdo lo antiguo, hoja tras hoja.
Sólo tu sonrisa permanece como muchas estrellas
sobre ti, y pronto también sobre mí.
A todo aquello que a través de mi infancia
sin nombre aún refulge, como el agua,
le voy a dar tu nombre en el altar
que está encendido de tu pelo
y rodeado, leve, con tus pechos.
lunes, 1 de octubre de 2007
Nena De La Lluvia - LA PORTUARIA
Una vieja y hermosa canción. Ideal para escuchar en un día como el de hoy, caminando por la calle.
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